lunes, 27 de marzo de 2017

#23.56.27/03/2017 ~ VirS

Me es difícil creer que algunas personas toman decisiones que otras consideran tan importantes en tiempos tan cortos.
Comenzar un nuevo ciclo siempre será una experiencia única, diferente de la anterior, siempre habrá la anécdota para recordar del primer día, aunque con las repeticiones las sensaciones se degraden, el volver a ver a tus compañeros , el ver a esa chica que te roba los suspiros, el ver al profesor que odias y le juraste la guerra, el volver a sentir ese olor a cera del piso recién lustrado, o el calor de los hornos del comedor, tan necesario en invierno, pero molesto en verano, el repetir es ritual antes de entrar a la Universidad donde alumnos y trabajadores caminan de esa forma tan extraña en la que tu cara trata de decir no estoy apurado para nada, sin embargo tus pies se encuentran en una carrera olímpica de caminata, desde luego tienes que juntarte con tu grupo, ese por el que armaste tu horario , ese grupo con el que solo llevarás un curso, y todos los demás cursos en la noche pero vale la pena, comienzan a formarse los grupos en medio de la famosa rueda cada código haciendo su pequeño círculo , fastidiando a el muchacho que jaló y ahora llevará con los cachimbos por no estudiar para el final, y luego todos juntos a buscar salón y tener la primera clase donde normalmente el profesor contará una anécdota de su vida además de dar la acostumbrada prueba de entrada.

Hoy al comenzar un nuevo ciclo me sorprendió una situación particular, me he dado cuenta que una decisión muy importante para mi en cada ciclo es elegir con el o los cuadernos que trabajaré, debe tener el peso ideal, tamaño suficiente, práctico sin lugar a dudas, una buena presentación, el precio no debe ser tan ostentoso, los factores para tomar la decisión se extienden demasiado, normalmente termino eligiendo mi cuaderno en la segunda semana del ciclo, sin embargo hoy estaba en una clases , y antes de comenzar un compañero levanta la mano para pedir permiso y retirarse del salón, 3 minutos después tenía su cuaderno en la mano, un cuaderno anillado, de esos que suelen usar los estudiantes de academia, pasta delgada, y envuelto en el plástico protector, evidentemente nuevo, quede perplejo como es que ciertos detalles, para ciertas personas tan importantes, pueden ser tan insignificantes para otras.

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