Y las dudas se vuelven naturales, la concepción de ello en
la historia ha cambiado, en culturas, en épocas, en contextos diversos vario en
forma y fondo, tantos años después y aún es difícil decir que somos.
Recuerdas, le dijé, cuando todo comenzó y es que era más
sencillo para ustedes, me respondió, ni siquiera tenían dudas, ni ideales, la
vida por la vida no es algo tan cansado como encontrarle un propósito, y a
veces los recuerdo, en su locura, que rechazan, pero que al fin deberían
añorar.
Pretenden hoy alcanzar la felicidad, es curioso los
momentáneos y efímeros, buscan la eternidad , desperdiciándola con algo de su
misma naturaleza, la tan corta pero apreciada felicidad, les han contado muchas
historias de quién es él, él que nos atormenta y se ríe de nuestra naturaleza,
en nuestra condición de seres en el algo sin pedir estarlo, y que llegarán a la
nada , y solo nos queda esperar al fin, y él se vuelve a reír, se ríe de tu
felicidad, se ríe de tu amor, incluso se ríe de la locura que tanto aprecié, se
ríe de la cómica escena de un muchacho colgado desde el último piso de un
edificio, aferrado con las manos a su última esperanza de vida, esperando
solamente caer porque las fuerzas se le agotaron en una de esas noches con
neblina que llega desde las infinidades del océano trayendo historias en
olores, y contando alegrías y desgracias, que fueron y quién sabe de las que
serán también, densa pero rápida y a pesar de ello violentada por las luces de
aquel parque, descuidado , dónde cada noche infaltable se reunía la pandilla
para tramar sus acciones, y no desaparecen las luces que se pueden ver, y
tienen patrones diversos hasta el horizonte, donde al fin se pierde y regresa
la oscuridad profunda, diciendo el hombre no llego aquí y ante todo, seguirá,
la ciudad , por eso construimos tan ostentosamente, como si fuera para siempre,
queremos negar la condición de que nacimos y moriremos, pero el muchacho
colgado dejó de ser joven y hoy fue viejo e inevitablemente se dio cuenta de su
destino, con el que quería luchar cuando niño aún, pero que la vida le quito,
que él le quitó , y se dio cuenta de que el momento, que sus felicidades , que
sus ideales, sus luchas, sus logros, dónde estaban?? , cerró los ojos y se dejó
caer, y en él surgió una lágrima, perfecta, que quedaba suspendida en el aire,
en el tiempo y el que se reía por un momento paró y miró dentro de él, curioso,
el recuerdo que decidió llevar en su último momento fue el del amor de su vida,
y entonces el que reía regresó a reír con una carcajada que hasta los mortales
pudieron oír, lo odio, le dije.


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